Todas ellas se escondieron de un enorme y horrendo monstruo, era el abominable, indomable y horripilante señor Ají, el cegador de sueños, el obstructor de sentidos, que dejaría a todas sus víctimas en el desdén de no sentir su vida con todas las experiencias como hasta ahora lo habían hecho; pero al ver que en el futuro nadie tenía el sentido del gusto entonces fue enviado como héroe al presente al niño Tomatillo con la misión de salvar al mundo de la simpleza.

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