No saber donde se compra un tomate es grave, tan grave como no saber contar o leer. Es un conocimiento básico del mundo moderno. Puede que no lo crea así pero le voy a contar la historia que me tiene aquí. Resulta que un día, me pusieron a hacer una tarea algo extraordinaria, escribir acerca de un tomate que se iba pudriendo; yo con mi falta de experiencia comencé por donde cualquier ingenuo lo haría, un almacén de cadena, pero claro como cualquier ingenuo cree que los almacenes de cadena son baratos no pude comprar un bendito tomate, no tenía la plata suficiente, así que volví a la casa por mas dinero. La pereza de volver a salir a mojarme para ir a por un tomate me invadió, así que dejé para el siguiente día esa tarea. Me levante y me alisté para salir en busca del tomate, así que le pregunté a mi madre por un lugar cerca donde pudiera comprar el tomate y que no fuera tan costoso; ella en su suma sapiencia me dijo lo mas obvio……la tienda del barrio, así que me dirigí hacia allá además con un encargo de leche y huevos, pero no podía faltar el proveedor de don Mario que siempre le quedaba mal, así que con entusiasmo me dirigí un par de cuadras mas hasta la revueltería, pregunté por el famoso tomate y resulta que él señor los tenía ya como viejitos. Volví a casa con el recado de mi madre y me dispuse a salir en busca de la plaza de mercado del terruño donde vivo, llegué tranquilo pero al ver las caras no tan tranquilas de los dueños de los locales de la plaza supe que algo andaba mal, el incendio de la madrugada había hecho un hogao con esa plaza, que triste por ellos. Yo, ya un poco exasperado salí en busca de la dirección a la mayorista, sin tener resultado alguno, pues resulta que por el buen invierno que estamos pasando hay escasez de tomates y no se consiguen no para salsa, lo cual me trajo aquí, a pedirle a usted profesor Duarte que me de un “placito” para entregar los cuentos.
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Un Comentario
Me has sacado un par de buenas carcajadas, este relato está muy bueno, yo te propongo que lo explorés más a fondo y que cada situación frustrada para conseguir el tomate lo convirtás en un párrafo donde describás más cada ambiente y vayas hacendo crecer la tensión por no conseguir el tomate.
Ah… y plazo? claro, esta es apenas la primera revisión.