-mirame a los ojos- le dice ella, pero él no sabe como dar la cara, pero ¿cual es su rostro? ¿Acaso su tersa piel inmadura responderá sus cuestionamientos?
No!!! No lo permitirá, no hay excusa, su inmadurez no lo justifica, pues si quiere dejar su huella, no es la ropa el lugar mas indicado, cual niño inconsciente; que no se las venga a dar de artista a estas alturas cuando la experiencia comienza a resaltar en su piel.
Ella está incontrolable y me mira a mi, pero yo soy sólo un tercero en esta historia, pero ella sin considerarlo, me culpa cual padre irresponsable, yo simplemente me hago el duro y me invento un castigo, lo dejo en mi cuarto en un lugar inalcanzable, donde no pueda hacer daño a mi madre. Y yo lo miro y él quieto, con orgullo permanece resignado a ocupar su lugar.